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La importancia creciente de la comunicación oral en las sociedades democráticas del mundo globalizado

Numerosos informes y estudios destacan la importancia de la competencia comunicativa oral para el éxito profesional. En su interesante libro Creating Competent Communicators (Holcomb Hathaway, Publishers, 2003) P. Cooper y S. Morreale citan  un Informe del Departamento de Trabajo de EE. UU. (1995) en el que se afirma que las habilidades de comunicación serán demandadas en la mayoría de las profesiones del siglo XXI. Según Robert Diamond (1997), especialista en la reforma del currículo, las habilidades de comunicación serán de las más importantes para cualquier alumno que se gradúe en EE.UU. EN 1998, The Wall Street Journal informaba de una investigación en 480 compañías en las que los empleadores pensaban que las habilidades de comunicación estaban entre las más importantes para los futuros empleados.

En la mayoría de los sistemas educativos se ha venido dando más importancia a la lengua escrita que a la oral. Es decir, leer y escribir han recibido más atención en el currículo que las habilidades comunicativas orales hablar y escuchar. Indudablemente, algunas causas pueden explicar esta situación.

  1. Estudios neurológicos actuales nos permiten  conocer que el cerebro humano viene preparado para el aprendizaje del lenguaje oral, pero muy poco preparado para el aprendizaje de la lengua escrita. El aprendizaje de la lectura exige al cerebro todo un conjunto de operaciones neurológicas que implican el concurso de distintas zonas y estructuras neurológicas. Es decir, el cerebro tiene que habilitar  en las estructuras neurológicas unos circuitos neuronales que no existen al nacer. Lo que exige superar numerosas dificultades. En cambio, el aprendizaje de la lengua oral ocurre espontáneamente.
  2. Otra causa puede ser que faltan recursos para la enseñanza de la comunicación oral. ¿Cómo enseñarla?
  3. Algunos piensan que el currículo debe ser más explícito en la formulación de sus contenidos sobre la comunicación oral.
  4. Algunos profesores piensan que el aprendizaje de la lectura y la escritura se transfiere a la lengua oral. Por tanto, no hace falta enseñar esta última.
  5. A veces falta tiempo para dedicarlo a las destrezas comunicativas orales.
  6. Otras veces el obstáculo está en la dificultad de evaluar la lengua hablada.

Actualmente, la necesidad de la enseñanza sistemática de la comunicación oral no se pone en duda. Y se va haciendo llegar a la escuela (por parte de los responsables de la educación, de los responsables de la elaboración del currículo, de diversas instituciones especializadas en la comunicación oral) la idea de que la enseñanza intencionada de la comunicación oral ha de inspirarse en la sistemática correspondiente.

La sistemática está constituida por el conjunto de conocimientos que los alumnos han de tener sobre la comunicación oral para que les ayuden en sus actividades comunicativas orales: concepto de comunicación, sus elementos lingüísticos y no lingüísticos, las situaciones comunicativas (contextos), las intenciones comunicativas (propósito), normas de interacción, tipología textual. No se trata de que los alumnos aprendan exclusivamente estas nociones, sino de que ellas sean el fundamento de las estrategias y técnicas a emplear por el profesorado para la enseñanza y al aprendizaje de las habilidades comunicativas orales. La utilización de esta sistemática es una imprescindible ayuda para concretar los contenidos y las actividades que se realizan en el aula.

Existen ya numerosas publicaciones, entre las que destacamos las de los países anglófonos, dedicadas a ofrecer al profesorado estrategias didácticas y actividades apoyadas en esta sistemática.

Jesús Pérez González

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