Aprendo con La Calesa

Especialistas en materiales de refuerzo educativo

Las nuevas exigencias para un modelo distinto de enseñanza-aprendizaje de las matemáticas (II).

Nos ocupamos ahora de las dos últimas exigencias que habíamos apuntado en el último post. La tercera de ellas debe ser que la enseñanza-aprendizaje del cálculo debe crear actitudes positivas en los alumnos, debe gustar, debe hacer disfrutar al niño. La matemática no puede seguir siendo una materia odiada, despreciada, contemplada con miedo. No puede ser que ante cada nuevo aprendizaje matemático los alumnos se pongan de los nervios. La matemática no sólo puede ser entretenida, sino apasionante.

 

Ya sé que lo anterior es muy fácil de decir. La afirmación que acabo de hacer incluso puede ir en contra de la corriente o chocar directamente con ideas que circulan con bastante aceptación social. El aprendizaje matemático es un aprendizaje serio, que no admite demasiadas frivolidades. Aprender matemáticas ha requerido, toda la vida de Dios, un gran esfuerzo. Eso no se puede negar, y el que lo haga desconoce la realidad. Y sin embargo… No es verdad que a los niños no les guste realizar esfuerzos. Cuando juegan o cuando desarrollan alguna actividad que les atraiga son capaces de sobrellevar hasta situaciones de sufrimiento. Cuando algo gusta, cuando con algo se siente uno realizado, se es capaz de soportar el cansancio, de esforzarse en mayor medida. Cuando en la prensa o por parte de personas poco avisadas se habla del esfuerzo en términos negativos, pienso que están confundiendo “esfuerzo” con “fastidio”. El fastidio lo aguantan muy mal nuestros jóvenes y nuestros niños. Son menos capaces de soportarlo que las anteriores generaciones, por razones bastante evidentes. Mas si el aprendizaje que se les propone a los alumnos es atrayente, les plantea retos intelectuales que pueden superar, y además se dan cuenta de que controlan lo que aprenden, entonces la matemática deja de ser un marrón y una fuente de fastidio y frustración. En resumen, si se renueva el método de enseñanza y cambia por completo el modo de acceder a los conceptos matemáticos, la materia puede pasar a ser la más deseada por parte del alumnado. Ya tenemos bastantes pruebas de ello.

La última exigencia es que la matemática que se aprenda tiene que responder a las necesidades sociales, ha de atender a un hecho inexorable: hoy día toda la información valiosa y pertinente circula en soporte matemático. No puede ser que se enseñe el cálculo como si los niños, de adultos, fueran a trabajar en un colmado de hace sesenta años, con el lápiz en las orejas y ajustándoles las cuentas a las parroquianas en el mismo papel de estraza en el que le envuelve los alimentos. Nuestra sociedad, que es la sociedad del conocimiento, exige unas habilidades matemáticas que tienen muy poco –o nada- que ver con lo que se hace en la escuela.

Como señala el profesor Alsina, aunque los sujetos no vayan a necesitar una formación matemática específica para su trabajo, si va a tener, al menos, que atender tres perfiles de suma importancia y que le van a exigir un conocimiento matemático básico, pero muy conceptual. Son los perfiles siguientes.

Matemáticas para la salud. Hay que entender la información sobre los alimentos, la proporción de sus ingredientes, los porcentajes y dosis recomendados. Hay que saber leer los resultados de los análisis clínicos, los valores que se incluyen, los intervalos de confianza, dosis, marcadores, las estimaciones estadísticas que tienen que ver con el pronóstico sobre la evolución de las enfermedades o la incidencia de los efectos secundarios de los medicamentos, etc.

Matemáticas para el consumo. Son, desde luego, las que configuran el frente más amplio. La mera enumeración de los campos que abarca llenaría varias hojas. Pero haciendo un resumen nos ceñimos a aspectos tan de la vida diaria, tan necesarios y cotidianos como los que siguen: transportes, gastronomía, comunicaciones, proveedores, ofertas, rebajas, impuestos y sus alternativas de pago, alquileres, tarjetas, cambios, transferencias, hipotecas, seguros, pensiones, etc.

Matemáticas para la democracia. La democracia no es un escudo que salve a los ciudadanos de nada si no es el propio sujeto el que se defiende por sí mismo. El régimen democrático no nos salva de las acciones de los indeseables, de los estafadores o de los abusos de los que tengan el poder. La democracia no te libra de lo anterior, pero sí te facilita los medios precisos para defenderte mejor. Pero para ello hay que ser un ciudadano activo y preparado, lo que incluye dentro de los ingredientes necesarios para ello la posesión de buenos conocimientos matemáticos. Ello supone entender encuestas, muestreos, sondeos, resultados, leyes electorales, temas generales de financiación y fiscalidad. Y si se quiere sostener posturas sobre temas como sostenibilidad, equilibrio territorial o inmigración necesariamente se han de comprender los aspectos cuantitativos que estos asuntos conllevan.

Por Jaime Martínez Montero.

Inspector de Educación.

Esta entrada ha sido publicada en Ideas, Ideas y etiquetada . Permalink.| Fecha por Jaime Martínez Montero

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

También puedes seguirnos en:
Twitter Facebook Flickr Youtube
Suscríbrete a nuestro RSS

EDITORIAL LA CALESA, PTB, Juan de Herrera, 26 - 47151 BOECILLO - Valladolid - España * TELÉFONO: +34 983 548 102 - FAX: +34 983 548 024 - e-mail: editorial@lacalesa.es


© 2012 Editorial La Calesa www.lacalesa.es