Aprendo con La Calesa

Especialistas en materiales de refuerzo educativo

RECORDEMOS ALGUNAS COSAS.

    En un correo lleno de vigor, un maestro me hace llegar su opinión, algo exacerbada, sobre lo que considera un menosprecio por una forma de trabajar el cálculo (la tradicional) que ha estado presente en la escuela desde siempre y que, mejor o peor, ha sido la que ha formado a generaciones y generaciones. Siempre hay listos que descubren el Mediterráneo (me viene a decir) y que no les importa estropear lo que funciona bien. También me dice que en la vida no hay que entenderlo todo, que muchas fórmulas y cálculos, si los tienen bien memorizados, llegará un día en que se les harán comprensibles, como ocurre con tantas cosas de las que llenan nuestra existencia.

   Correos como el anterior me hacen pensar que lo que está explicado no siempre está entendido. Como es muy posible que no me haya explicado bien, voy a intentar hacerlo mejor.

   El actual sistema de cálculo viene de muchos años atrás. De muchísimos. Se introduce en Europa muy a principios del siglo XIII. Desde el primer momento, su finalidad era conseguir que las personas calcularan con rapidez y exactitud, utilizando una técnica nueva (la lógica numerosa) que prescindía de los ábacos (lógica especiosa) y que sustituía a las letras que representaban a los números por otros signos gráficos (nuestras cifras actuales). Para los que sigan pensando en el ábaco como gran panacea, hay que recordarles que es una herramienta de cálculo muy antigua, cuya virtualidad consistía en poder operar con objetos porque por aquel tiempo los números se representaban por letras. ¿Han probado a multiplicar o dividir números… romanos?

   Esta finalidad se traslada a la escuela. Era algo muy necesario. La carencia de máquinas de calcular así lo exigía. No se trataba, por tanto, de utilizar la matemática y el cálculo para educar al alumno, sino de utilizar las potencialidades del niño para poseer una herramienta de cálculo que, de otro modo, no se tendría. Ese era el fin que se perseguía, expreso y tácito. El fin de la enseñanza era que los alumnos hicieran sumas, restas, multiplicaciones y divisiones deprisa y bien, y no tanto que aprendieran a sumar, restar, multiplicar y dividir. A ese fin y a la eficacia se sacrificaron todos los aspectos matemáticos y metodológicos. Hoy esa finalidad sigue latente, aunque lo que se exprese en los documentos oficiales sea otra cosa diferente. Cuando uno contempla las tareas de cálculo que han de realizar los alumnos, el modo en que las abordan y la forma en que las resuelven, no queda más remedio que pensar que no ha pasado el tiempo y que seguimos en las mismas de antes. Y hay que cambiar de finalidad.

   Respecto a que se aprendan cosas de memoria aunque no se entiendan, porque el futuro las iluminará, me recuerda la justificación de la Iglesia respecto al aprendizaje memorístico del Catecismo: que se lo aprendan de memoria aunque no lo entiendan, que ya, cuando sean adultos, entenderán lo que dice. Y no es que me parezca mal del todo que haya contenidos que el alumno deba memorizar aunque no pueda comprenderlos. Pero sí me parece lamentable que sea así cuando, trabajando de otra manera, esa misma noción o conocimiento puede ser perfectamente comprendida y asimilada.

   Repito lo que se ha dicho muchas veces y por personas de mucha autoridad. Hace falta cambiar la finalidad. Esta debe ser capacitar al sujeto para que adquiera, entienda y sepa aplicar los conocimientos y las herramientas  matemáticas en su vida ordinaria. En definitiva, en hacer matemáticamente competentes a los educandos. Por eso, ya no se debe tratar, como es lógico, de hacer cálculos mecánicos, sino de aprovechar las potencialidades formativas del cálculo (y de la matemática en general) para favorecer el desarrollo intelectual del sujeto y el acrecentamiento de su competencia matemática.

 

Por Jaime Martínez Montero.

Inspector de Educación.

 

Esta entrada ha sido publicada en Competencia matemática, General, Ideas y etiquetada , , , . Permalink.| Fecha por Jaime Martínez Montero

2 Respuestas a RECORDEMOS ALGUNAS COSAS.

  1. Eva Fernández says:

    Jaime, me interesa mucho tu método, tengo el libro que has publicado orientado a Educación Infantil y me estoy documentando para empezar a ponerlo en práctica con mi hijo de 4 años.
    Quería hacerte una pregunta: ¿qué opinas de estos sistemas de cálculo oriental utilizando el ábaco que se están introduciendo en España a través de distintas academias y que se comercializan como la panacea para desarrollar la competencia matemática (ver por ejemplo http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/03/26/actualidad/1364320266_403830.html ) ?
    Me interesa mucho tu respuesta, muchas gracias.

    • Editorial La Calesa says:

      Hola Eva.

      Muchas gracias por participar en nuestro blog educativo.

      Hemos enviado tu pregunta a Jaime por correo electrónico directo y en cuanto tengamos una respuesta te la hacemos llegar o a publicamos aquí.

      Un saludo y muchas gracias por el interés.

      Atentamente,
      Editorial La Calesa.

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