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Sobre la enseñanza y aprendizaje del vocabulario (V.a)

La enseñanza sistemática del vocabulario

La exposición al lenguaje oral y la lectura en sus diversas modalidades son dos medios indispensables para el aprendizaje del vocabulario. Junto con la enseñanza sistemática del vocabulario, constituyen las tres fuentes de que se alimenta el desarrollo del vocabulario.

Una costumbre tradicional en la enseñanza del vocabulario ha consistido en una mínima instrucción. Se ha puesto el énfasis en la memorización de definiciones, aunque este procedimiento no fuera muy efectivo (Stahl, 2005). Se ha pensado que para enseñar vocabulario había que combinar la búsqueda de palabras en el diccionario con su escritura y memorización. Otro método común ha sido inferir el significado de las palabras del contexto en que se encuentran (Nagy, 1988). El método basado en las definiciones, como es sabido, ha planteado diversos problemas: las definiciones no son adecuadas (no abundan los buenos diccionarios), las que se dan en los glosarios no son apropiadas al texto del que surgen. Todo ello sin olvidar que este método de enseñanza, utilizado en exclusiva, no es suficiente. El contexto como fuente de aprendizaje ha probado su eficacia, como ya hemos comentado en algún post anterior. Pero no debe ser utilizado en exclusiva. Todos hemos tenido la experiencia de encontrarnos bloqueados ante vocablos de un texto cuyo significado no hemos sido capaces de inferir. Aunque aprender el significado de vocablos por el contexto puede ser un modo “natural” de aprender vocabulario, no puede decirse que los niños más jóvenes y los alumnos menos capaces puedan aprovecharse de él (McKeown,, 1985, citado por Nagy, pág. 38). La enseñanza del vocabulario a través de ambos métodos (definiciones más contexto) es mejor que cada uno por separado, pero sigue siendo insuficiente. Hay que acudir a la enseñanza intensiva del vocabulario, es decir, a  la enseñanza explícita y sistemática del vocabulario. La enseñanza sistemática del vocabulario proporciona un conocimiento más profundo de las palabras que el que fomentan el contexto y la lectura independiente, permite explicar a los alumnos la riqueza conceptual de las palabras, el estudio de su estructura, el conocimiento más profundo de las palabras (Allen, 1999). Desde esta perspectiva, es necesario responder a las siguientes preguntas: ¿Qué vocablos enseñar? ¿Con qué métodos?

Antes de responder estas dos cuestiones, conviene que nos detengamos en algunos aspectos que son previos y ayudan al profesorado en la selección de vocablos y en la elección de los métodos para la enseñanza del vocabulario.

En primer lugar, ¿Qué significa conocer un vocablo? Cuando nos planteamos que nuestros alumnos aprendan sistemáticamente el significado de determinados vocablos que hemos seleccionado, ¿pretendemos que tengan un sentido general de los mismos, un sentido parcial, un sentido básico o un conocimiento rico y descontextualizado? El conocimiento de los vocablos comprende varios aspectos que hay que tener presentes cuando aspiramos a que nuestros alumnos los aprendan: sus elementos polisémicos, el carácter incremental del aprendizaje de los vocablos (cada vez aprendemos aspectos nuevos de vocablos conocidos), las interrelaciones entre diferentes vocablos (vehículo, automóvil, moto; falúa, velero, yate, catamarán, velero),  su heterogeneidad (nombres concretos, abstractos, palabras con función conectiva) (Nagy y Scott, 2000). Conviene que el profesorado tenga en mente al elaborar el programa el vocabulario.

En segundo lugar, ¿Cuántos vocabularios tenemos? (Graves, 2009). Hay que recordar que todos tenemos cuatros vocabularios: vocabulario que podemos entender cuando escuchamos, vocabulario que podemos leer, vocabulario que usamos al hablar y vocabulario que utilizamos cuando escribimos. Cada uno de ellos tiene sus peculiaridades y es imprescindible tenerlo en cuenta cuando se determina el vocabulario sistemático en la programación didáctica.

 

Procede ahora abordar el importante asunto de qué vocablos seleccionar. Lo tratamos en el próximo post.

 

BIBLIOGRAFÍA

Allen, J. (1999). Words, Words, Words. Teaching Vocabulary in Grades 4-12.

Graves, M.F. (2009). Teaching Individual Words. Teachers College Columbia University. International Reading Association.

Nagy, W.E. (1988). Teaching Vocabulary to Improve Reading Comprehension. National Council of Teachers of English. International Reading Association. Stenhouse Publishers.

Nagy,W.E. y Scott, J.A. (2000). Vocabulary processes. En M. Kamil, P. Mosenthal, P.D. pearson and R. Barr (eds.) Handbook of reading research. Vol. 3. Longman.

Stalhl, S.A. (2005). Four Problems with Teaching Word Meanings. En E.H.Hiebert y M.L. Kamil, (eds.) (2005). Teaching and Learning Vocabulary. Bringing Research to Practice. Lawrence Erlbaum Associates.

Esta entrada ha sido publicada en Competencia en comunicación lingüística y etiquetada , , , . Permalink.| Fecha por Jesús Pérez González

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