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Sobre la enseñanza y aprendizaje del vocabulario (II)

¿Cómo se aprende el vocabulario?

En el aprendizaje del vocabulario, se produce un hecho sorprendente: desde muy pequeños, los niños pueden aprender millares de vocablos antes de llegar a la escuela; y, al finalizar la educación secundaria, pueden haber aprendido varias decenas de miles de palabras. Se ha estimado, después de numerosos estudios (Cunningham, 2005:46), que, al llegar al inicio de la escolaridad formal (6 años), el vocabulario promedio de los alumnos es de 8.000 vocablos. Asimismo, otros estudios cifran en 40.000 vocablos, aproximadamente, el promedio de los que conocen los alumnos al finalizar la etapa correspondiente a nuestro bachillerato (high school en el caso de Estados Unidos). Estos datos nos permiten afirmar que el número de vocablos que aprenden  los estudiantes en esos 12  años  (6 a 18 años de edad) de permanencia en el sistema educativo sería de 32.000, aproximadamente. Es decir, durante cada uno de esos doce años, los alumnos aprenderían entre 2.500 y 3.000 vocablos.

Por otra parte, si analizamos los programas sistemáticos para la enseñanza del vocabulario, comprobamos que contienen  solo unos pocos centenares  de vocablos para cada curso. ¿Cómo podemos, pues, explicar el aprendizaje del vocabulario? ¿A través del aprendizaje indirecto, espontáneo, incidental? ¿Por medio de la enseñanza directa, sistemática, intencionada que procuran los centros educativos? La conclusión más aceptada entre los expertos es que el aprendizaje de la mayor parte del vocabulario ocurre a través de encuentros incidentales con el lenguaje. Afirman que el proceso de aprendizaje del vocabulario tiene lugar a través de dos mecanismos básicos: exposición al lenguaje oral y exposición al lenguaje escrito. Esto equivale a afirmar que la calidad y riqueza de nuestro vocabulario  dependerá del contexto comunicativo en que nos hayamos desarrollado, y de la lectura (lenguaje escrito) a que hayamos tenido acceso. Pero no excluye la importancia de la enseñanza sistemática del vocabulario que ha de dispensar la escuela como importante fuente para el desarrollo léxico. Norbert Schmitt (2000), un autor importante en el campo de la enseñanza del vocabulario, afirma que existen dos principales procesos en la adquisición del vocabulario: aprendizaje explícito a través del estudio de determinados vocablos, y  aprendizaje incidental, a través de la exposición al uso  del lenguaje.

En resumen, el vocabulario se aprende a través de tres medios esenciales que hacen referencia a los procesos citados por Schmitt:

  • el lenguaje oral en el que nos desarrollamos,
  • el lenguaje escrito (esencialmente la lectura) con el que nos relacionamos,
  • la enseñanza sistemática y directa del vocabulario.

En consecuencia, para estimular el desarrollo del vocabulario de los alumnos, consideramos que serían aconsejables para la práctica del aula las siguientes orientaciones que concretaremos en otro post al tratar más detalladamente la enseñanza del vocabulario:

  1. Crear en el ámbito del aula un clima rico y motivador sobre la importancia de la comunicación oral, en el que el profesorado aparezca  como modelo de aprendizaje ilusionado de nuevos vocablos (Blachowicz y Fisher, 2006) y como realizador de una expresión oral que sirva de ejemplo a sus alumnos.
  2. Promover la lectura en sus variadas formas y de acuerdo con el nivel escolar de que se trate: lectura oral dirigida tanto al grupo de los alumnos de la clase como a algunos de ellos en particular; lectura independiente por parte del alumnado, cuya contribución al desarrollo del vocabulario  es definitiva. Sobre la trascendencia de la lectura independiente, reflexiónese sobre estos datos: un alumno que dedica 65 minutos cada día a la lectura independiente puede leer 4.358.000 vocablos al cabo de un año; cuando el tiempo diario dedicado a la lectura es de, aproximadamente, 10 minutos, las palabras leídas al año serán 622.000 (Anderson, Wilson y Fielding, 1988).
  3. Sobre la enseñanza directa del vocabulario, digamos por ahora que se han producido importantes cambios de orientación en los últimos años. No son recomendables las listas de vocablos a aprender. Hay que fomentar el aprendizaje generativo de los vocablos en los contextos textuales en que aparecen. Para ello, existen estrategias y métodos que ofreceremos en otro post.

 BIBLIOGRAFÍA

Anderson, R.C., Wilson, P.T. y Fielding, L.G. (1988). Growth in reading and how children spend their time outside of school. Reading Research Quarterly, 23, 285-303.

Blachowicz, C. y Fisher, P. (2006). Teaching Vocabulary in All Classrooms. 3rd edition. Lawrence Erlbaum Associates.

Cunningham, A. E. (2005). Vocabulary Growth through Independent Reading and Reading Aloud to Children. En  E.H.Hiebert y M.L. Kamil  op. cit.

Hiebert, E.H. y Kamil, M.L., eds. (2005). Teaching and Learning Vocabulary. Bringing Research to Practice. Lawrence Erlbaum Associates.

Schmitt, N. (2000). Vocabulary in Language Reaching. Cambridge University Press.

Jesús Pérez González

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